lunes, 1 de septiembre de 2014

Bienaventurados los pobres en promedio



Bienaventurados vosotros los pobres en promedio escolar, porque vuestro es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados los que anheláis la justicia en lugar de lograr vuestras metas académicas, pues se cumplirá vuestro deseo.

Bienaventurados los de limpio corazón, que desdeñan los placeres y los entretenimientos del mundo, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los mansos, que desprecian la competencia en la educación, los negocios, los deportes y en otros aspectos de este mundo, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Bienaventurados sois cuando vuestros compañeros y profesores os aborrezcan, y cuando os aparten de sus aulas y de sus Campus Universitarios por causa del Hijo del Hombre (Jesucristo) y de la justicia. Gozaos y alegraos en aquel día, porque he aquí que vuestro galardón es grande en los cielos, porque así hizo su Facultad con los predicadores de las calles que fueron antes de vosotros.

¡Ay de vosotros, los que ahora tenéis éxito y un  promedio alto, porque ya habéis recibido vuestra educación!

¡Ay de vosotros, los que ahora os reís de los predicadores que vienen a la escuela a predicar la verdad, porque lloraréis y lamentaréis!

¡Ay de vosotros cuando todos los hombres hablen bien de vuestros logros académicos y cuando os inscriban como estudiantes de honor, porque así hacían sus padres con los profesores pregonadores de las mentiras que os enseñaron!

¡Ay de vosotros, los que tenéis en tan alta estima a los profesores universitarios que siempre están aprendiendo, pero nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad! Porque de cierto os digo que si vuestro conocimiento de la verdad no fuere mayor que el de vuestros profesores y maestros, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo 5:1-12 y 20, Lucas 6:20-26).

Dejad de escuchar al profesor y al consejero académico, para empezar a escuchar las Palabras de Cristo, porque entonces conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres de vuestras metas, de vuestras cargas y de vuestra carrera. (Juan 8:36)

Oísteis que fue dicho por los antiguos: "Sé muy buen estudiante, para que puedas tener éxito allá afuera en el mundo". Pero yo os digo:
¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué educación dará el hombre por su alma? (Mateo 16:26).

También oísteis que fue dicho por los antiguos: "Estudia mucho para alcanzar tus metas académicas, a fin de que tengas una carrera que se adapte a tus intereses y así seas muy feliz en esta vida". Pero yo os digo: todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. (Mateo 16:25).

Oísteis que fue dicho: "Un promedio alto es bueno, ya que te ayudará a sobresalir en medio de la competencia". Pero yo os digo: El que es muy apreciado por los hombres como sublime, delante de Dios es abominación. (Lucas 16:15).

Oísteis que fue dicho: "Debes prepararte para ser capaz de competir por los mejores puestos de trabajo que haya." Pero yo os digo: si alguien quiere tomar la posición que tú estás solicitando, déjale sin más tus beneficios de jubilación también. Porque ya sabéis que los principales ejecutivos de entre los empleados, se enseñorean de ellos, y que los que han subido en la escalera corporativa ejercen potestad sobre los demás. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro siervo. (Mateo 5:38-40, Mateo 20:25-28).

También fue dicho: "Una carrera estable te permitirá un plan de jubilación seguro". Pero yo os digo: No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan, porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a la Universidad. (Mateo 6:22-24).

Por tanto os digo: no os afanéis por vuestra vida, cuál será vuestra carrera o cuál será vuestro empleo. Mirad las aves del cielo, que no estudian, ni se preparan para los exámenes, llenando sus cerebros con conocimiento inútil, y sin embargo, vuestro Padre celestial les ha enseñado cómo sobrevivir. ¿Y por qué os preocupáis por cómo el mundo piense de vosotros, o por ser competitivos, o por cómo sobresaldrá vuestro currículum vitae? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no compiten por el mejor promedio, ni por las mejores posiciones en los pastos ni en los parques; con todo, os digo que ni siquiera el presidente (CEO) o el gerente de la gran empresa en donde habéis solicitado empleo, se viste como uno de ellos. Por tanto, no os preocupéis diciendo: "¿Dónde voy a ir a la escuela?" O: "¿Qué voy a estudiar?" O: "¿En dónde me van a dar empleo?" Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que no tenéis necesidad de ninguna de estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, aprended a estar contentos con sustento y abrigo, y todo lo que necesitéis os vendrá por añadidura, porque la piedad acompañada de contentamiento es la mejor educación que existe. (Mateo 6:25-34, 1ª Timoteo 6:6-10).

¡No temáis, oh, pequeños estudiantes de poca fe! Porque a vuestro Padre Celestial le ha placido daros el reino de los cielos. Abandonad la escuela y dad vuestro dinero a los pobres, y no a la Universidad, en donde trabajan los profesores que se ganan la vida convirtiéndoos a vosotros y a otros, en dos veces más hijos del infierno que ellos mismos. (Lucas 12:32-34, Mateo 23:15).

Y cuando veáis la decepción de vuestros padres debido a que se hacen añicos los objetivos y las expectativas que ellos tenían para vosotros; recordad que el que ama a padre o a madre más que a Él, no es digno de Él. Y el que no toma su propia cruz cada día y sigue en pos de Él, no es digno de Él. El que halla su carrera, la perderá, y el que abandona su carrera por causa de Jesús, hallará su vida. Igualmente, cuando vuestros amigos y familiares traten de persuadiros y disuadiros de seguir a Cristo en este camino angosto tan radical, recordad que los enemigos del hombre serán los de su propia casa. (Lucas 14:25-35, Mateo 10:34-39)

Más bien escuchad las palabras del Señor Jesucristo diciéndoos: "Ven y sígueme," y no digáis: “Te seguiré, Señor; pero déjame que primero termine mi licenciatura, o mi posgrado." Mejor deja que el mundo se quede con su mundo, y tú ve, y anuncia el reino de Dios, porque los muertos espirituales pueden seguir avanzando en las ciencias, las humanidades, o la política, igual o mejor que tú, pero sólo tú, que estás siendo llamado por Dios a llevar tu cruz y a volverte un verdadero cristiano, puedes predicar el verdadero evangelio de Cristo, el cual alumbra a todo hombre. (Lucas 9:59-62, Juan 1:9) Amén. ~

-por Brian Gray

Traducido por Josué moreno