martes, 1 de julio de 2014

La vestimenta de la mujer cristiana

(¿Un mandato o cuestión de opiniones?)

El significado de la belleza hoy en día se ha distorsionado y mal entendido; Dios no ve la belleza como el hombre la ve, Él nos dice claramente el significado que le dio a esto desde el principio, la Biblia nos enseña cómo es que la verdadera mujer cristiana debe ser por dentro y por fuera. Primero nos habla en 1 de Timoteo 2:9 que las mujeres cristianas deben usar ropa decorosa, vistiendo con PUDOR Y MODESTIA , ósea sin ropa que denote alguna figura de su cuerpo ( blusas de licra, escotes, pantalones y aun las mismas faldas o vestidos) o toda ropa que por muy “holgada” haga que tu cuerpo sea expuesto a la mirada de un hombre, aun ropa como las faldas o vestidos pueden tener este efecto (sí no son pudorosos); después continua diciendo que no con peinados ostentosos, NI PERLAS,  ni vestidos costosos, sino CON BUENAS OBRAS como corresponde a mujeres que profesan PIEDAD. Esto es, no para ser vistas de los hombres o aun a sí mismas viéndose “bonitas”, pues como mujeres tendemos a inclinar nuestro corazón a la VANIDAD, es por eso que el Señor busca guardarnos de todo lo que el mundo ofrece (aretes, maquillajes, cortes de cabello, tintes etc.) o lo que agrade a nuestra carne; todo lo que nos puede llevar a perder de vista lo que es verdaderamente importante para Él. Otro versículo en 1 de Pedro 3:3 al 5 habla de un ESPIRITU AFABLE Y APACIBLE que es de grande estima delante de Dios, también en 1 de Corintios 11: 2 al 16 habla del cubrimiento de la mujer en su cabeza (el velo). Todos estos versículos nos enseñan que para el Señor es más importante que trabajemos en nuestro interior que en nuestro exterior, ya que el exterior es solo un reflejo de lo que hay adentro, por lo que al guardar nuestro exterior como mujeres que profesan piedad, podemos guardar también a nuestro prójimo; pues recordaremos que el Señor Jesús dijo en Mateo 5:28 que cualquiera que MIRA a una mujer para codiciarla, ya ADULTERÓ con ella en su corazón. Una mirada es suficiente para cometer este pecado, entonces al seguir las instrucciones de nuestro Señor guardamos a nuestro prójimo de caer en adulterio  con su mirada y de hacernos participes de este pecado. Examinemos con diligencia estos versículos, pues son prácticas de la vida cristiana que generalmente están siendo olvidadas en la mayoría de las iglesias; o sólo se practican a medias o los domingos, poniendo excusas para guardarlas o catalogándolas como legalismo, pero Dios demanda obediencia absoluta; no solo un día a la semana, o sólo de algunos mandamientos.  

Dios nos llamo a libertad, y nos dio libertad,  ciertamente hemos escuchado esta frase muchas veces, pero mal empleada, porque hablan de una libertad distorsionada que más bien es libertinaje (libertad para escoger que obedecer y que no, con conveniencia), la Escritura dice acerca de esto: “Como nubes y vientos sin lluvia, Así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad” (Salmos 25:14) Es cierto que el Señor nos dio libertad; en Juan 8:34-36 nos habla de esa libertad, nos dice que el Señor nos libertó del PECADO, éramos esclavos del pecado y Él nos libertó, Gloria a Dios por eso. Pero eso no quiere decir que nos dio libertad de escoger que debemos obedecer y que no; acerca del maquillaje, la Biblia habla de una mujer que pintaba sus ojos en 2 Reyes 9:30; esa mujer era Jezabel, yendo a la raíz de esto, ella lo hacía para seducir a los hombres, ¿para qué se maquillan las mujeres ahora? ¿Para qué se combinan y usan aretes, colguijes y adornos? Acaso no es para lo mismo, para llamar la atención de los hombres, es cierto que no todas lo hacen por esto, yo puedo decir que no me maquillaba para eso, lo hacía por algo aun más carnal, pero similar a esto, para AGRADARME A MI MISMA, para verme bien, ¿bien? ¿El Señor acaso no nos hizo bien, le faltó acaso un poco de feminidad? ¿Será acaso que podemos mejorarnos aun mas… Seguras? ¿Podremos ayudarle al Señor a mejorar su obra?, ¿cuál es la esencia de esto?: 1 Juan 2:15-16 “los deseos de los ojos, la vanagloria de la vida, que no provienen del Padre”

La circuncisión, el comer carne, los días de fiesta, las lunas nuevas y el día de reposo, fueron mandamientos del antiguo testamento, pero cuando Nuestro Señor vino hizo un nuevo pacto y muchos de los mandamientos fueron cambiados, mejorados y algunos abolidos, pues fue puesto un estándar aun más alto, es por eso que la práctica de estos mandamientos antiguotestamentarios eran puestos en duda en cuanto a sí se debían seguir guardando o no, como lo menciona Romanos 14 y también Colosenses 2:16 y 2: 20 al 23, aquí nos habla de que son mandamientos que tienen reputación de sabiduría en culto voluntario, pues eran mandamientos que ni aun nuestro Señor guardó en plenitud, pero respecto al atavió o vestimenta de la mujer claramente citados por el apóstol Pablo y el apóstol Pedro, no hay porque justificarse con ese argumento de la circuncisión o de lo que debe comerse o no , pues están escritos en el nuevo testamento y son mandamientos directos.

Sobre los aretes en 1 Timoteo 2:9 dice (no oro, ni perlas) es claro, en ese tiempo no existía toda la bisutería de plástico, de cristal etc. que hoy en día hay, los aretes eran hechos de estos materiales, pero se entiende la esencia del evitar la VANIDAD, y de que el atavió NO SEA EL EXTERNO (1 Pedro 3:3). No se trata de opiniones personales; es claro el mandamiento: “no te arregles con cosas externas”. Sobre lo que muchos comentan del pantalón (que puede usarse mientras sea holgado y no tan ajustado), no hemos visto nunca un pantalón que por muy holgado y pudoroso que sea, no se ajuste a tu cuerpo al ponerte en “cunclillas”, ¿puedes tú decir que lo has encontrado aun tomando en cuenta lo que dice en Det.22:5?

El Señor nos manda que no amemos al mundo, NI LAS COSAS QUE ESTÁN EN EL MUNDO…. Nada que tenga que ver con este mundo, El pide que tu conducta, tus palabras, tus obras, tu interior y exterior sean de una mujer que profesa piedad. ¿Crees sinceramente que el Señor te ha creado perfecta?, pues entonces no tratemos de darnos una manita de tigre… como decía un “predicador” que escuché hace mucho tiempo, no necesitamos nada de eso.

El Señor les bendiga y les conceda luz 

Por  Marisol Jiménez
Adaptado y publicado por Pedro Santos