lunes, 12 de mayo de 2014

El evangelio moderno

(Breve análisis en comparación con el evangelio verdadero)



A través del estudio de las escrituras nos hemos dado cuenta de que el evangelio que se predica en la mayoría de las iglesias de la actualidad, no concuerda con lo que enseñó nuestro Señor cuando vino a esta tierra, ya que sólo se han tomado partes de la Biblia para fundamentar su mensaje y hacer un cristianismo más cómodo y fácil a la carne.



Durante años se ha predicado que se debe “aceptar a Cristo” en el corazón… tomando versículos del llamado camino de Romanos; la mayoría de ellos fuera de contexto, que nos llevan a vivir y a creer un evangelio ablandado que nos lleva a una “nueva vida” pero arrastrando algunas cosas del viejo hombre. 

El pasaje central de este evangelio es Romanos 10:9 -10,13 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” v.13 “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

En este pasaje dice que si confesamos que Jesús es el Señor y lo creyeras en tu corazón, serás salvo, y que sólo hace falta invocar el nombre de Señor para ser salvo, pero ¿Qué significa confesar que Jesús es el Señor?, ¿Es sólo decir por medio de una oración: “Tú eres mi Señor”? o ¿Es guardar sus mandamientos para así poder confesar que Jesús es mi Señor, haciéndolo el Señor de nuestras vidas?

Cómo podemos decir que Jesús es nuestro Señor, sí Él no gobierna nuestras vidas, sí no es mi Amo o el Capitán de toda nuestra vida. En estos días se dice que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo, lo cual está escrito también en Hechos 2:16-21 “Más esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, Y señales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo; El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto; Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

Y dice claramente en el v.18 que esta promesa sería para sus siervos y sus siervas (gente que sirve a su Señor) a ellos sería derramado el Espíritu Santo y todo aquel que invocara el nombre del Señor sería salvo (de esta perversa generación, del pecado, de una vida impía, es decir, será libertado de la maldad), ahora más adelante en el versículo 38 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” Vemos al apóstol Pedro diciéndoles: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo…¿Por qué no les dice que acepten al Señor Jesús en sus corazones para ser salvos? ¿Por qué los llama al arrepentimiento, Si lo único que debían hacer era invocar su nombre…?

Porque la suma de su palabra es verdad y porque el mensaje que Jesús predicó no fue el sólo “aceptarle”, Jesús nunca llamó a las multitudes a aceptarle ¿o sí? No, el mensaje de Jesús fue el arrepentimiento y el llamado a tomar LA CRUZ. 

El mismo Señor Jesús dice en Mateo 7:21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Ahí nos dice claramente quienes entrarán en el reino de los cielos “los que hacen la voluntad de Su Padre”, “No el que sólo le dice Señor, Señor”, ni tampoco el que sólo dice “creo en Él”, sino el que hace su voluntad, pues también en Santiago 2:19 dice: “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”. Dice que aún los demonios creen y no por eso son salvos, ¿verdad?

Durante todo su ministerio nunca vemos a Jesús invitando a la gente a aceptarle o a invocarle, le vemos llamando a la gente al arrepentimiento y a seguirle, tomando la cruz, Mateo 4:17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Jesús siempre estableció estándares más altos para poder seguirle y ser salvos. Lo vemos en Mateo 10:38 “y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.”

Jesús llamaba a la gente a tomar su cruz para ser dignos pero ¿Qué es tomar la cruz? Esta pregunta se contesta con las siguientes preguntas: ¿Para qué sirve una cruz? ¿No es acaso para matar la carne? La cruz sirve para perder nuestra vida, en ella. Lo vemos en Lucas 14:26 “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo”, Jesús nos llama a aborrecer nuestras vidas, a dejar de vivir para nosotros mismos, la cruz representa el dejar cosas que nos agradan (modas, televisión, cine, joyas, nuestros derechos como individuos, estabilidad económica etc.) , la cruz nunca es cómoda, ni agradable, pero nuestro Maestro nos pidió llevarla, pues quien no la lleva, no es digno de Él. El Señor pide una RENUNCIA a nuestras vidas, no únicamente que lo aceptemos y recibamos en nuestros corazones, si decimos que le aceptamos, esto conlleva también aceptar lo que Él nos pide, Dios demanda nuestro corazón y vida, una vida fuera del dominio de este mundo, una vida apartada del mal.

Nos hemos encontrado con mucha gente que dice “ser cristiana” pero niega que se pueda llevar una vida en santidad y perfección. ¡Qué dicen! ¿Se puede? La biblia nos pide esto para poder ver a Dios y ya que Dios es un Dios justo, no pide cosas que no podamos hacer ¿o sí? Claro que no, en Mateo 5: 48 dice: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”, vemos a Jesús diciéndonos que seamos perfectos, y no como este mundo ve la perfección (en donde no se comete un error o equivocación) sino como Dios ve esa perfección (andando en la luz que tenemos y poniendo en práctica lo que ya sabemos de su Palabra, de esa manera Su sangre preciosa nos limpia (1 Juan 1:7)), en 1 Pedro 1:15 podemos leer: “sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;” es decir que seamos santos en nuestra manera de vivir en este mundo, y en Hebreos 12:14 nos dice el apóstol Pablo que sin santidad nadie verá al Señor, ¿Estarán estos versículos sólo como una recomendación a ser santos, esto es, apartados para Dios? O ¿Es este un requisito para poder ser salvo y entrar al cielo? 

Ya que el Señor nos dice en Juan 8:34-36 que el que hace pecado es esclavo del pecado y no es libre, pero que sí el Hijo (o sea Jesús) nos libertare seremos verdaderamente libres ¿libres de qué? No es acaso del pecado, en 1 Juan 3:5 nos dice que el que peca no le conoce pues el que es nacido de Dios, no practica el pecado. ¿Se podrá ser un cristiano verdadero si vivimos pecando?, No decimos que en la vida cristiana no exista el pecado, pues vemos a personajes de la Biblia que fueron conforme el corazón de Dios y aun así llegaron a pecar, pero en todos ellos fue la excepción y no la regla, siendo por descuido u omisión. (A eso nos referimos con esforzarnos, no a ganarnos la salvación, sino a vivir a diario en lucha irrevocable y sin rendición al pecado caminando por la senda angosta que lleva a la vida). En el cristianismo que se predica hoy en día eso no es tomado en cuenta, toman versículos como 1 Juan 2:1 donde dice: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” Dice claramente abogado, ¿Cada cuando se ocupa un abogado? ¿¡¡Diario¡¡?, ¿No es cada que se tiene un problema?, es decir de vez en cuando, dice abogado, no niñera para estarnos levantando cada que caemos; Además la idea de un abogado para con el Padre se ha distorsionado y se piensa que Jesús aboga por nosotros apaciguando al Padre que está airado contra nosotros y que quiere castigarnos a como dé lugar, sin embargo esa idea no concordaría con la Trinidad; Cristo aboga por nosotros junto con el Padre en contra del acusador (Apocalipsis 12:10)...

También dicen que en 1 Juan 1: 9 “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” Será que el que peca todos los días está realmente arrepentido de ofender a Dios y será justo que se le perdone cada que lo hace. Es como si un niño arrojara una piedra por tu ventana y la estrella, viene llorando pidiendo que le perdones, decides hacerlo, el niño se limpia las lagrimas y se va… a los dos minutos escuchas de nuevo otro golpe en la ventana, el mismo niño llorando pidiendo perdón, y le dices: está bien pero no lo vuelvas a hacer, a los diez minutos otro ruido, no puede ser ¿el mismo niño? Si… él de nuevo pidiendo perdón, ¿Está ese niño arrepentido de estrellar tu ventana? Nooo, porque lo sigue haciendo, así mismo es con el ser humano y el cristianismo moderno, se dicen ser salvos o cristianos, pero viven en constante rebelión contra Dios, sólo que la única diferencia es que piden perdón todos los días, este es el resultado del evangelio de “acepta a Cristo”, gente que sigue pecando pero pidiendo perdón todos los días. Aun cuando en Hebreos 10:26 dice: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados”. Y en Romanos 6:1-3 dice “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?, En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?....

Permanecemos en Cristo “obedeciéndole” no sólo aceptándole, confesamos a Jesús por medio de nuestras vidas (entregadas a Él) no diciendo (sólo con palabras) que creemos en Él, es imposible amar al Señor sin obedecerlo. 

Jesucristo sencillamente dijo estas palabras: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama, sí guardan mis mandamientos permanecerán en mi amor, porque ustedes son mis amigos sí hacen los que yo les mando” (Juan 14:21 y 15:10,14)


“Y él mismo será mi salvación, Porque no entrará en Su presencia el impío”…. (Job 13:16)

Escrito por Pedro Santos y Marisol Jiméne
z